Las mentiras son algo así como los elefantes: no se pueden esconder por más que se quiera.
Las mentiras se asoman entre las medias verdades, en las miradas de culpa, en los detalles de cada explicación preparada... cuando están presentes, son como la tarjeta de presentación, es lo primero que sale a la vista, lo más evidente al tratar de esconderlas...
Uno las adivina tan solo en el tono de la voz, en las palabras titubeantes, en los repetidos detalles, en las demostraciones de afecto que no son sino sinónimos de la culpa, en las negaciones absolutas y repetidas...
Las mentiras no se pueden esconder ni de mi...
Sé tal vez más de lo que se quisiera que yo sepa...
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
El Juego
Hablamos.
Setenta y cinco por ciento retórica tuya.
Cien por ciento malestar mío.
Que sí me quieres ver, pero no quieres rutina. Como si yo la deseara fervientemente.
Me quieres, Te quiero. Nos lastimamos y nos curamos.
Así somos nosotros.
No somos los únicos, supongo.
Setenta y cinco por ciento retórica tuya.
Cien por ciento malestar mío.
Que sí me quieres ver, pero no quieres rutina. Como si yo la deseara fervientemente.
Me quieres, Te quiero. Nos lastimamos y nos curamos.
Así somos nosotros.
No somos los únicos, supongo.
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domingo, 14 de junio de 2009
Bicarbonato
Aún en mi sueño aparece tu ausencia, y aún dormida me exaspera el asunto.
Me despierta el sonido del teléfono: una llamada tuya; yo adormilada y medio enojada por mi mal sueño, te respondo uraña y medio fría, me preguntas si estoy bien y me cuentas del trabajo y de lo que harás en el día, nos despedimos, colgamos y me quedo pensandote.
De pronto me acabo de despertar, y miro el reloj: es medio día, todavía te alcanzo un rato. Decidida de ir en tu búsqueda me arreglo lo más pronto que puedo, saltándome el engorroso ritual de la depilación.
Después de que la indecisión me hace cambiarme dos veces de ropa, salgo en tu búsqueda.
En el camino voy pensando: "y si ya salio de su casa?"... pero sigo en marcha y además, ya estoy muy cerca.
Llego, toco, y la voz de adentro no es la tuya, por lo que supongo que mis presentimientos eran ciertos y no estás en tu casa; me abre la puerta tu hermana, invitándome a pasar a tu pieza, pues "... hace rato que no sale, seguro está dormido..." me informa.
Me detiene una voz, la de tu mamá: ven!!
-Te mentí hace rato que llamaste, no estaba en la casa de su hermano, es que entré a su pieza y lo ví dormido tan a gusto, que preferí no despertarlo, disculpa...
Sólo me da ternura el comentario. Ya quiero verte!
Abro la puerta de tu pieza y ahí estás: dormido, desde quien sabe que hora, pero no me importa, igual te despertaré. Me acerco y no percibes mi presencia, estás perdido en el sueño, te beso la mejilla y tus ojos se abren con sorpresa:
-¿Qué haces aquí?
-Nada... tenía ganas de besarte y vine.
-Ven, acuestate a dormir conmigo y abrázame.
Yo no dormía, pero cómo me aferraba a ti. Durante casi dos horas me llené de tu aroma, de esa imagen que me llena de ternura.
Ya despierto me abrazas, me besas, me acaricias.
Tus manos se pierden en mi pelo, mi lengua en tu boca, nos quitamos lo que nos estorba, lo que se interpone entre tu piel y la mía, nos olemos, nos besamos, nos aferramos uno al otro; exploras cada milímetro de mi piel, dejando la huella de tus besos en cada uno, a la vez que mi lengua corre por tu cuerpo. Cierro los ojos y me dejo hacer, estoy a tu merced.
Cansados, los dos tirados en la cama, nos miramos, y no hace falta hablar...
Rompo el silencio:
- Tengo sabor a bicarbonato en la boca...
Te ries y me dices:
- Dicen que es bueno para las infecciones...
Nos reimos juntos.
Me despierta el sonido del teléfono: una llamada tuya; yo adormilada y medio enojada por mi mal sueño, te respondo uraña y medio fría, me preguntas si estoy bien y me cuentas del trabajo y de lo que harás en el día, nos despedimos, colgamos y me quedo pensandote.
De pronto me acabo de despertar, y miro el reloj: es medio día, todavía te alcanzo un rato. Decidida de ir en tu búsqueda me arreglo lo más pronto que puedo, saltándome el engorroso ritual de la depilación.
Después de que la indecisión me hace cambiarme dos veces de ropa, salgo en tu búsqueda.
En el camino voy pensando: "y si ya salio de su casa?"... pero sigo en marcha y además, ya estoy muy cerca.
Llego, toco, y la voz de adentro no es la tuya, por lo que supongo que mis presentimientos eran ciertos y no estás en tu casa; me abre la puerta tu hermana, invitándome a pasar a tu pieza, pues "... hace rato que no sale, seguro está dormido..." me informa.
Me detiene una voz, la de tu mamá: ven!!
-Te mentí hace rato que llamaste, no estaba en la casa de su hermano, es que entré a su pieza y lo ví dormido tan a gusto, que preferí no despertarlo, disculpa...
Sólo me da ternura el comentario. Ya quiero verte!
Abro la puerta de tu pieza y ahí estás: dormido, desde quien sabe que hora, pero no me importa, igual te despertaré. Me acerco y no percibes mi presencia, estás perdido en el sueño, te beso la mejilla y tus ojos se abren con sorpresa:
-¿Qué haces aquí?
-Nada... tenía ganas de besarte y vine.
-Ven, acuestate a dormir conmigo y abrázame.
Yo no dormía, pero cómo me aferraba a ti. Durante casi dos horas me llené de tu aroma, de esa imagen que me llena de ternura.
Ya despierto me abrazas, me besas, me acaricias.
Tus manos se pierden en mi pelo, mi lengua en tu boca, nos quitamos lo que nos estorba, lo que se interpone entre tu piel y la mía, nos olemos, nos besamos, nos aferramos uno al otro; exploras cada milímetro de mi piel, dejando la huella de tus besos en cada uno, a la vez que mi lengua corre por tu cuerpo. Cierro los ojos y me dejo hacer, estoy a tu merced.
Cansados, los dos tirados en la cama, nos miramos, y no hace falta hablar...
Rompo el silencio:
- Tengo sabor a bicarbonato en la boca...
Te ries y me dices:
- Dicen que es bueno para las infecciones...
Nos reimos juntos.
sábado, 13 de junio de 2009
Otra vez
Después de años, esa sensación reconfortante...
Sentados mirando todo lo que se nos atravesara en frente para evitar que nuestras miradas se encontraran, y cuando eso pasaba sonreíamos y no sabíamos qué decir, se podía escuchar de nuestras bocas alguna tontería para después retomar la vista del paisaje.
Vinieron las cosquillas, sin ser más que un pretexto para el contacto físico.
Mi cabeza en tu rodilla, sentí tus dedos quitarme suevemente el cabello de mi cara, esos dedos suaves, ese aroma a mandarina, que hoy como hace años me fascina. Tus ojos mirándome con esa ternura.
Nadie dice nada.
Caminamos y un ejercito de palabras agolpadas una sobre otra provoca exaltación y molestia en ambos.
Ya no somos lo que fuimos mi querido amigo, ya no.
Podemos intentarlo, pero nuestros corazones se han mudado a otros corazones, y el mío no volverá a ser tuyo, ni al mí me pertenecerá el vuestro.
Sentados mirando todo lo que se nos atravesara en frente para evitar que nuestras miradas se encontraran, y cuando eso pasaba sonreíamos y no sabíamos qué decir, se podía escuchar de nuestras bocas alguna tontería para después retomar la vista del paisaje.
Vinieron las cosquillas, sin ser más que un pretexto para el contacto físico.
Mi cabeza en tu rodilla, sentí tus dedos quitarme suevemente el cabello de mi cara, esos dedos suaves, ese aroma a mandarina, que hoy como hace años me fascina. Tus ojos mirándome con esa ternura.
Nadie dice nada.
Caminamos y un ejercito de palabras agolpadas una sobre otra provoca exaltación y molestia en ambos.
Ya no somos lo que fuimos mi querido amigo, ya no.
Podemos intentarlo, pero nuestros corazones se han mudado a otros corazones, y el mío no volverá a ser tuyo, ni al mí me pertenecerá el vuestro.
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viernes, 12 de junio de 2009
Necesidad de tí
Hoy odio a la noche...
la odio por que no se acompaña de tí...
Odio el frío por que no me cobijas tú, mi necesidad esta noche de ti es imperiosa, es la más violenta, mi necesidad de ti es muy cruel...
Odio todo en lo que no estés, y odio en lo que estés por que no estás conmigo...
Hoy te necesito aquí conmigo, te necesito siempre... y ultimamente me pregunto más frecuentemente si de verdad, un día será posible que estés conmigo...
la odio por que no se acompaña de tí...
Odio el frío por que no me cobijas tú, mi necesidad esta noche de ti es imperiosa, es la más violenta, mi necesidad de ti es muy cruel...
Odio todo en lo que no estés, y odio en lo que estés por que no estás conmigo...
Hoy te necesito aquí conmigo, te necesito siempre... y ultimamente me pregunto más frecuentemente si de verdad, un día será posible que estés conmigo...
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Comparativas
Ha sido fácil enumerar las ventajas del vivir juntos, casi todas están enfocadas al sentimentalismo, hay por ahí alguna que incluso habla de mejoras al medio ambiente.
No pude (o no quise) ver las desventajas del asunto, no se me ocurrió más que trivialidades.
Pero creo que lo que más pesa en mí, es esa necesidad permanente de tu piel tibia, de tu pecho desnudo en mi espalda, de tus brazos apretujándome.
Lo demás, es lo de menos, total, el corazón hace mucho que lo dejé ir, y la razón la guardé años atrás.
No pude (o no quise) ver las desventajas del asunto, no se me ocurrió más que trivialidades.
Pero creo que lo que más pesa en mí, es esa necesidad permanente de tu piel tibia, de tu pecho desnudo en mi espalda, de tus brazos apretujándome.
Lo demás, es lo de menos, total, el corazón hace mucho que lo dejé ir, y la razón la guardé años atrás.
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