sábado, 3 de marzo de 2012

Nada

A veces las nostalgias duelen.
Esta no, y eso es lo terrible.
Al principio dolía, luego quemaba por la rabia, después dio pena, y llego al punto en donde la nostalgia ya no lo es, porque no provoca ningún sentimiento. Ni añoranza ni nada.
Voltear atrás y ya no tener esa incertidumbre de lo que pase mañana, ya no sentir miedo al pensar que vienen tormentas y soledades, es más, casi desear que vengan.
Ya no sentir nada de eso, es a veces peligroso, aunque aún no sé definir bien para quién o para qué es ese peligro.

sábado, 2 de abril de 2011

martes, 28 de diciembre de 2010

De cuando olvidé mis sueños...

Y cómo hace uno para recuperar los sueños?
No eran acaso tan importantes?

jueves, 24 de junio de 2010

Ya no creo

No te creo que no existan más Lunas.
No te creo que yo sólo tenga maldad.
No te creo que yo no pueda amar.
No te creo que tu risa sea honesta.
No te creo que me digas la verdad.
No te creo que no pueda encontrar a alguien más.
No te creo que mi mundo sea éste.
No te creo que los besos sólo sepan a sal.
No te creo que no existan los abrazos.
No te creo que te creí que me querías.

lunes, 25 de enero de 2010

Desayuno energético

La semana pasada, mientras iba pensando en el medio litro de café cargado que tenía que tomarme para aguantar diez horas seguidas en la oficina, decidí comprar uno de esos desayunos que vende un señor afuera del metro que queda más cercano al trabajo, ya que si el café no cumplía la función de despertarme, por lo menos estaría entretenida comiendo algo para evitar cerrar los ojos frente al monitor.
A primera vista parecían desayunos escolares, pero nooo! era más que eso.
La bolsita contiene: una gelatina casera, un yogur (sabores variaditos), un chocolate, y un sandwich de esos que tienen una embarrada de mayonesa, una radiografía de jamón y una rebanada de "queso tipo americano". Bien, hasta acá sí, parece un desayuno escolar, de esos que venden afuera de las primarias, pero lo que lo hace "para adultos" es lo que viene cuando pagas, el señor que los venden te regala una enooorme sonrisa (que parece sincera) y te dice: que tengas un excelente día, que hoy todos tus proyectos y metas se concreten y realices nuevos logros". Óraleee! me sonó tan al "Club de los optimistas".

domingo, 3 de enero de 2010

Últimos acontecimientos

Es extraño pero esta navidad sí me gustó y sí la esperaba. Fue, para mi gusto, agradable, tranquila y cálida. Generalmente me aburro en Nochebuena y disgusta estar con toda la familia porque tengo que esquivar preguntas del tipo "y cómo va la tesis?" a pesar de que he explicado no-sé-cuantas veces que no haré tesis. O cosas así como "sigues con el mismo novio?", esta esa la clase de pregunta hipócrita, porque en realidad poco les importa mi vida amorosa, es nomás pa' hacer plática.
Esta nochebuena y navidad sí me gustaron, porque no hubo preguntas incómodas, ahora sí hubo regalos (sí! he caído en el consumismo navideño) y porque además comí muy rico.

Para fin de año la cosa fue menos agradable.
Casi muero un día antes.
Primero me enfermé de algo relacionado con las vías respiratorias, fui al Seguro Social y como era de esperarse, se tardaron años y felices días en atenderme porque "si yo no tenía fiebre, no podían atenderme"; para que me quede claro la próxima vez, si no tengo un pie en la tumba, no me atenderán.
Al día siguiente de que casi muero de eso (que no me dijeron qué era), tuve una reacción alérgica por nueces, estas últimas provenientes de la persona que me dio la manzana la vez anterior que tuve la reacción alérgica por comer manzana, que es la misma persona que siempre me pregunta "cómo va la tesis?". Llegué a la conclusión que tal vez yo sea alérgica a esa persona.
Y entonces, por un instante, uno pequeño, me puse fatalista y pensé que no llegaría al 2010.
Pero aquí estoy, y espero este año no ser tan quejumbrosa como el anterior. Creo que me irá mejor.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Jueves

Fue el primer día de clases cuando te vi por primera vez en el andén.
Cuando llegó el tren, te miré con atención y me quedé pensando que eras muy guapo, y que no te volvería a topar. Y ese mismo día, unas horas después saliste de mi mente.
Dos semanas después te encontré un jueves en el mismo andén, me pareció curioso y claro que te reconocí apenas te vi, después con tanta gente al llegar el tren te me perdiste.
La semana siguiente también te encontré en jueves y me quedé mirándote todo el trayecto.
El jueves siguiente llegué a la misma hora, a las 6:45, pero no te ví, era curioso que sólo te encontraba los jueves, lo que no era raro es que yo siempre llegaba tarde a la primera clase.
Y así te encontré en otras ocasiones, también en jueves.
Después de un tiempo, yo ya hasta soñaba contigo, fantaseaba con historias acerca de los dos, me imaginaba besándote y haciendo esfuerzos por alcanzar tu cuello. Un día salí de casa a la misma hora de siempre, totalmente decidida a saludarte, preguntarte tu nombre y hacerte plática. Llegué al andén y no estabas, así que esperé. Dieron las 7 y no llegabas, las 7:30 y nada, a las 8 finalmente ya desilusionada, decidí tomar el tren a la escuela.
Pasaron muchos jueves y no te volví a ver.
Algún maestro me llamó la atención y me dijo que de no llegar a buena hora a su clase, reprobaría la materia, así que tenía que salir más temprano de casa, y así finalmente se perdía la más pequeña esperanza de volverte a ver un jueves.
Uno de esos días en los que ya llegaba temprano a la escuela, un miércoles, subí las escaleras hacia el andén, y no podía creer lo que miraba: eras tú al final del pasillo, donde siempre nos encontrábamos. No podía ser posible! no podías ser tú, seguro estaba todavía dormida porque tú te ibas más tarde; así que caminé mientras el corazón se me quería salir del pecho de los nervios, y sí, sí eras tú.
Pero había perdido el valor de hablarte, había pasado tanto tiempo sin verte.
Entre tú yo estaban tres personas separándonos, tú caminaste hacia donde yo estaba parada, te quedaste junto a mí, yo te sentí y te miré con el rabillo del ojo, recuerdo que sentí cómo se me erizaba la piel y de qué forma me temblaban las piernas.
-Hola- dijiste
-Hola.
-Hace tiempo que no te veía por aquí, ¿vas a la escuela?
Me habías extrañado!! bueno, no tanto así, pero yo pensé que ni siquiera habías notado mi existencia.
-Sí, voy a la escuela ¿y tú?
-También, soy D. y tú? cómo te llamas?
-Soy Maggie, mucho gusto.
-Qué bonitos ojos tienes, Maggie, qué estudias?...

Para ese momento, yo ya era el ser más feliz del Universo entero. Ese día supe que te encontraba los jueves por que siempre se te hacía tarde ese día, por las actividades nocturnas de los miércoles, supe que estudiabas ingeniería, que vivías muy cerca de la estación y que tú también habías estado pensando en hablarme desde antes.
Yo tuve una sonrisa en mi cara todo el día, toda la semana.